Localizaciones: Ciudad de la Justicia

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Otro de los lugares importantes para la resolución del caso: La Ciudad de la Justicia. ¿Por qué? Porque allí, en un edificio negro en las afueras del complejo, trabaja Magda, de la que aún no os he hablado, que, enfundada en su bata blanca, será la encargada de despanzurrar a Joan (más de lo que ya estaba) para averiguar cuanto sea posible de la causa de su muerte. Podría contaros muchas cosas sobre ella y su relación con Perales pero prefiero que la vayáis conociendo a medida que leáis la novela. Si queréis ver este escenario sobre el mapa actualizado haced clic aquí.

Un minuto después entrábamos en el parking de la Ciudad de la Justicia, ese complejo de edificios de colores y ventanas alargadas que habían aparecido tras años de inacabables obras justo en la frontera entre Barcelona y L’Hospitalet. Una especie de mini vecindario sin más habitantes, fuera de las horas de atención al público, que los detenidos que ocupaban los calabozos y los policías que los custodiaban. Y los guardias de seguridad que pasaban su jornada frente a los monitores de las garitas. Y los empleados encargados de dejar las oficinas, despachos, salas, pasillos, lavabos y vestíbulos en perfecto orden de revista para empezar un nuevo día. No era poca gente después de todo, ya que a todos ellos había también que sumar los paseadores de perros nocturnos, numerosos debido a la presencia de una zona ajardinada en la que los menos cívicos encontraban una autojustificación válida a su despreocupación por las minas orgánicas con las que su perrillo abonaba gratis los jardines del ayuntamiento; los más guarros no perdían el tiempo buscando excusas para su vagancia y volvían a casa en cuanto el chucho dejaba lo suyo en la zona adoquinada sobre la que se erguía el complejo de edificios, a la espera de algún pie izquierdo que, de buena mañana, se encargara de incrustar un poco más de mierda fresca entre las juntas de los adoquines y, ya de paso, en el resto del sistema judicial y sus edificios de colorines, amarillos, naranjas, rojos y, ya saliendo de los colores tierra, también verdes o grises. Nosotros elegimos entrar en uno negro que se alzaba en un rincón, como queriendo huir de todos ellos y pasar desapercibido en una esquinita.

Localizaciones: Plaza de la Sardana

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Dejo por un momento las novedades sobre la presentación de la novela para retomar el mapa de localizaciones en las que tienen lugar algunos de los hechos de la trama. Hoy le toca al monumento a la sardana de Montjuïc. No es la primera localización de la que os hablo en esta zona; algo parece tener esta montaña que atrae a nuestros personajes, sea para bien o para mal (ahí lo voy a dejar). Esta escultura se encuentra en la entrada de lo que fuera en su día el parque de atracciones (qué recuerdos), desaparecido hace ya el suficiente tiempo como para que muchos ni siquiera seáis capaces de ubicar el lugar con las indicaciones que os estoy dando. Para los que conocisteis el parque y para los que no, aquí os dejo el momento en que aparece en la novela y el enlace al mapa actualizado (perdonad lo breve de la cita pero no me gustaría desvelar nada y puede que aquí se dé un giro de la trama. O puede que no; quién sabe).

Cuando me quise dar cuenta estábamos empezando a subir a Montjuïc. Montjuïc. ¿Qué tenía Montjuïc que parecía gustarle tanto a todo el mundo? Por suerte, la hora hizo que no nos cruzáramos con mucha gente por el camino, aparte de algún que otro hombre solitario en busca de semejantes. Al llegar al monumento a la sardana, en el que un grupo de hombres y mujeres esculpidos en piedra bailaban elegantemente […].

En próximos posts os sigo contando novedades; no dejan de aparecer cositas nuevas (y estoy encantada de ello, por supuesto).

Localizaciones: la casa de los chicos

Santa Eulàlia, 41, L'Hospitalet de Llobregat

Hasta ahora os he hablado únicamente de Joan y de Perales, en origen, únicos protagonistas de la historia. Hoy, sin embargo, os dejo la ubicación de la casa de otros dos personajes que, sin conocer a ninguno de ellos, acabarán implicados en la investigación. Su motivación inicial no es exactamente la misma, cierto, pero todos tienen mucho interés en averiguar qué fue lo que pasó allí. A saber por qué; eso es algo que no os pienso contar. Sólo os diré que, antes o después, todos acaban pasando por aquí y que alguna importancia tendrá eso en la historia, ¿no? Ésta es una de aquellas localizaciones que os comentaba que se encontraba fuera de la ciudad de Barcelona, en L’Hospitalet, que, pese a estar, a efectos prácticos, integrado dentro de ella, forma parte de otro municipio. Si queréis saber qué conté sobre este lugar a TV L’H, seguid este enlace y, para ver sobre el mapa interactivo, el punto exacto en el que se encuentra, pinchad aquí.

Era una finca vieja. De haber estado bien cuidada la habría llamado antigua, porque lo era, pero me pareció que no se merecía aquel toque de distinción que la palabra le otorgaba. No mostraba más que un piso sobre los locales que ocupaban los bajos pero, aun así, era de una altura considerable. La fachada estaba en un estado más o menos presentable, por lo menos conservaba una mano de pintura uniforme de color amarillo, ribeteada en gris en los relieves que enmarcaban las puertas de los locales y del balcón del piso superior, que la recorría de lado a lado con su balaustrada blanca grisácea. La cosa empezaba a perder su encanto con la puerta de entrada, de unos tres metros de madera vieja agrietada pintada de marrón una y mil veces. La insistencia con la que Emma la empujaba mientras forcejeaba con la llave me hizo pensar que la cerradura no andaba muy fina. Por fin consiguió abrir y nos adentramos en la oscuridad más absoluta. Tras unos segundos encontró el interruptor y apareció ante mí una escalera tétrica como pocas había visto. Las paredes fueron también en su día del mismo color que la fachada, se intuía por los trozos de pintura que habían logrado sobrevivir entre las áreas descascarilladas por la mala traza del pintor, por la humedad o por la afición que parecían tener los vecinos del edificio por arrastrar todo tipo de objetos a lo largo de sus paredes, a juzgar por las rozaduras que dejaban al descubierto el yeso bajo la pintura. El primer tramo de escalera nos condujo a un primer piso que no tenía salida a la fachada y, dieciséis escalones después, llegamos a casa.

TV L’H habla de la publicación de Las pesquisas de un cadáver amnésico

Os comentaba en uno de los primeros posts de este blog que la trama de la novela se desarrollaba en Barcelona y alrededores. Hasta ahora os he hablado sólo de las localizaciones que se encuentran dentro del término municipal de Barcelona; hoy os dejo un video en el que TV L’H recoge la noticia de la próxima publicación de Las pesquisas de un cadáver amnésico (se trata de una toma casera de la emisión vista en la tele de casa, sencillo pero efectivo, puesto que he visto que el video original de la web de la cadena me está dando problemas a la hora de visualizarlo; por si es cosa mía y no del enlace a la noticia, aquí abajo os lo dejo también. Me encontraréis en el minuto 10:58).

En el próximo post os hablaré sobre esta localización en concreto y, como ya hice con las anteriores, la añadiré al mapa interactivo.

Publicación de Las pesquisas de un cadáver amnésico (TV L’H, 7 de octubre de 2014)

Traducción al castellano de la noticia: Publicación #Laspesquisas (TV L’H, 7 oct 2014)

Localizaciones: el claustro de la Universitat de Barcelona

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Joan, con la excepción de su poco habitual manera de morir, no destacó nunca en nada. Los estudios no fueron ninguna excepción. Si bien consiguió terminar su carrera, lo hizo con la mediocridad que lo había acompañado a lo largo de su corta vida, quizás por pasar más tiempo del necesario viendo las horas pasar desde alguno de los bancos del patio de letras de la universidad, intentando, con éxito, pasar desapercibido a los cientos de estudiantes que desfilaban ante sus ojos, totalmente ajenos a su presencia. Ya podéis ubicar el claustro en el mapa actualizado de localizaciones pinchando aquí.

Para mí, el corazón de la universidad. Ni biblioteca, ni bar ni nada; el claustro. Aquella especie de cruce de caminos de los estudiantes de todas las filologías en el ir y venir de sus clases, en la consulta de sus notas en las paredes, en la búsqueda de habitaciones en los anuncios de los tablones, presenciado siempre por los peces del estanque del centro y por los naranjos que subían hasta el segundo piso, desde el que aquellos que salían de la biblioteca a fumar o a tomar el aire se perdían, apoyados sobre la barandilla, en la actividad del piso de abajo, de los que corrían de una clase a otra, esquivando a los corrillos, de los que repasaban sus apuntes en un banco o de quien, como yo, simplemente contemplaba la escena sentado en la esquina menos frecuentada.

Localizaciones: Bar La Torres

Las TorresPerales pasa mucho tiempo fuera de casa. Es un policía, un hombre de acción y, por tanto, volver a casa a comer, por más que le atraiga la idea, no es una opción. Necesita un lugar cerca de la comisaría en el que comer, meterse su chute matutino de café y atiborrar su cuerpo de colesterol a base de bollería industrial, y, de paso, confiar sus dudas y pensamientos a Manolo, el camarero/ amigo que soporta su mal humor tras la barra del bar que hay frente a la comisaría. Aquí tenéis el mapa de localizaciones actualizado, en él podréis encontrar Las Torres (Manolo no se dejó fotografiar, que es muy tímido el hombre) y conocer un poco más del entorno en el que nuestro sergent se mueve durante sus largas jornadas de trabajo.

Manolo dejó sobre la barra el segundo café de cada desayuno a Perales. El primero era un café solo bien cargado para quitarse la última legaña, ya que hasta después de tomárselo el sergent no era persona. Una vez en el mundo de los vivos ya estaba en condiciones de disfrutar su café con leche largo acompañado de la pasta más grasienta disponible en el mostrador. La elección no era siempre tarea fácil; Manolo no era un camarero, era un ser entrenado para matar lentamente a sus clientes disparando sus niveles de colesterol armado hasta los dientes de bollería industrial de todo tipo. Bollería industrial de verdad, de la que viene envuelta en bolsita de plástico. Aquella mañana se le antojó un chucho.

 

Localizaciones: Transports Fredolic, donde todo empezó

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Tal y como os avancé en el primer post, una de las cosas de las que os quería hablar eran las localizaciones, los lugares en los que la trama de la novela tiene lugar. Prácticamente todos ellos existen y pueden encontrarse a lo largo y ancho de la ciudad de Barcelona. Para situarlos y saber un poquito más de cada uno de ellos he creado un mapa al que iré añadiendo las localizaciones a medida que os vaya hablando de ellas. De momento, aquí tenéis la localización de Transports Fredolic (obviamente, una empresa ficticia, aunque ubicada en un local real), el sitio donde todo empezó, el lugar en el que el pobre Joan dejó de ser un pobre chico para convertirse en un pobre espectro amnésico.

Aprovechó el trayecto para barrer el local en un primer reconocimiento: era una nave de unos dos mil metros cuadrados. Al fondo de ella había un altillo ocupado por una oficina. La planta baja se encontraba prácticamente desierta, salvo la parte sobre la cual se alzaba el altillo y sus alrededores más inmediatos. Allí habían distribuido velas por toda la zona y, en medio de todas ellas, había una cama elevada, o una mesa con colchón, como se quiera, ya que la cosa no estaba demasiado clara. Estaba cubierta por una sábana satinada blanca con ribetes dorados y con un extraño símbolo bordado en el mismo color que ocupaba todo el centro de la tela. El sergent llegó por fin al punto en el que se encontraban sus compañeros.