14 de marzo. Joan Fredolic, D.E.P.

LAPIDAJOAN

Hoy hace un año de la muerte de nuestro fiambre amnésico. Un año desde que Perales lo guiara al descubrimiento del porqué de ese repentino y desagradable punto y final a su existencia. Suponemos (nadie ha vuelto a hablar con él desde entonces, ¿cierto?) que Joan habrá encontrado la respuesta a sus preguntas y, con ella, la paz para gozar de ese descanso eterno tan apetecible cuando te acabas de morir. Más aún si lo has hecho así, a lo grande. Joan, descansa en paz; tus amigos no te olvidan.

Portada alternativa

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Hace ya tiempo que compartí con vosotros la portada alternativa que Escrilia había diseñado, de forma totalmente espontánea y desinteresada, para la novela. No fuisteis pocos los que os manifestasteis sobre ella, diciendo lo mucho que os gustaba, opinión que comparto. Hubo, incluso, quien inició un debate sobre si el pie era el de un niño o el de un adulto (prefiero creer que corresponde a un adulto; bastante dramática es ya una muerte prematura como para, encima, tener que añadir el componente infantil al asunto) o quien comentó, también, el mal rollo que daba ver tu nombre escrito en la tarjeta identificativa en el pie de un cadáver en el depósito. Reconozco que yo misma había considerado esta posibilidad en el diseño de la portada antes de ponerme a ello y que fue precisamente eso lo que me hizo replanteármelo. El resultado, sin embargo, lejos de incomodarme, aporta un toque de humor negro que me parece bastante gracioso, ¿a vosotros no? (además, mi pie no se parece en nada a ése, así que se queda una más tranquila).

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En fin, pese a no haberlo hecho en la versión en formato electrónico, he querido incluir este pequeño agradecimiento en la impresa. Lo malo es, claro, que ha tenido que ser en blanco y negro, cosa que le ha restado encanto; podéis comprobarlo vosotros mismos comparando las dos fotos anteriores.

Y ya sólo queda agradecer de nuevo a su autor esta aportación. Si queréis saber más sobre él podéis visitar su blog, su Facebook, o seguirlo en Twitter (@Escrilia).

Ahora sí: #Laspesquisas en papel

Sí, sí, ya sé que la aparición de Las pesquisas en papel se está demorando lo indecible pero, chicos, qué queréis que os diga, la vida no siempre te deja tiempo para lo que de verdad te gustaría hacer, que es, claro, dar el visto bueno a las pruebas de impresión y lanzar la novela. No ha podido ser. Hasta ahora.

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Como habréis observado, he dicho pruebaS de impresión, ergo ha habido más de una (tres, para ser exacta). La primera me sirvió, además de para comprobar que los colores de la portada tenían poco que ver con los del diseño original, para corregir errores de maquetación como el de la foto de arriba; por más que revises un documento siempre hay algo que se te escapa y que es más fácil detectar en una edición impresa que en la pantalla del ordenador. En mi caso, por lo menos, es así. Además, el hecho de trabajar sobre el formato clásico de un libro, casi te hace olvidar que, en el fondo, se trata de eso, de trabajo, y no de placer (cosa no siempre buena cuando tu objetivo es peinar el texto a la caza de erratas).

Una novedad de la edición impresa respecto a la electrónica es la inclusión de notas a pie de página, cuya ausencia me ha valido algún que otro comentario negativo y no del todo falto de razón, puesto que, durante la escritura, conté siempre con que el lector pudiera remitirse unas líneas más abajo en alguno de los textos en un idioma distinto al castellano; son pocos pero puedo entender el desconcierto del que se encuentra con palabras que no entiende por su desconocimiento de la lengua (pese a no ser pocos los libros leídos por una servidora en los que el editor no lo ha considerado necesario). Poniendo como ejemplo el texto de la imagen, precisamente el único en francés de toda la novela: yo misma no conozco el idioma más allá del chapurreo (pobre, todo sea dicho) del que cualquiera sea capaz, así que una servidora habría agradecido una ayudita del autor al leerlo para poder comprobar hasta qué punto el pobre Bofarull tiene problemas para recordar lo aprendido en sus clases de francés en el instituto (aunque más allá del matiz quede bastante claro que hay un problema de comunicación, que, al fin y al cabo, es lo que pretendía mostrar). En fin, grande o pequeño, el problema queda solucionado, pues.

Dejo para futuras entradas alguna que otra novedad sobre la versión definitiva en papel y una importante noticia (buena, claro) que os contaré muy, muy prontito (música de misterio como banda sonora para el final de este post).